¡Conoce cómo hacer parte de Número Cero!
El barrio Aranjuez de finales de la década de 1960, descrito por el escritor y periodista Juan José Hoyos en la novela Tuyo es mi corazón, se presenta en esta oportunidad en la Cartografía Literaria como una ruta de memoria de numerosos lugares y marcas sociales.
Este emblemático barrio es el escenario cotidiano de un grupo de amigos que viven su adolescencia entre calles, esquinas, cines, heladerías y graneros, bajo la sombra de algarrobos y guayacanes, al ritmo de boleros, tangos y baladas románticas. El barrio fue testigo del inicio de la transformación urbana de la ciudad, así como de prácticas económicas y sociales que cambiarían completamente con el paso del tiempo.
También desaparecieron las casas con sus amplios solares y zaguanes, y el paisaje repleto de mangas, propios de la ruralidad; solo las cuestas que tanto caminaron los protagonistas de la obra permanecen, caracterizando una época que marcó una forma de vivir que ya no existe.
«—Qué falda tan verraca —dijo Jairo cuando pasaban por la mueblería Lídice. —No volvás a jugar y verás que te quedas tieso —dijo Diego. —Y con esa fumadera... —agregó Carlos. —No me jodan —dijo Jairo.
«Desde la esquina de abajo, el parque se veía todo solo. Nada más una cantina, junto a una bomba de gasolina, seguía con gente adentro, pero ya se había apagado el piano. Enseguida había un depósito. Carlos recordó la cantidad de veces que había ido hasta allí, con Ester, a comprar varsol, para limpiar los vestidos de paño del viejo. A veces, Ester aprovechaba para entrar a San Nicolás. El parque también le traía un vago recuerdo de triciclos, un olor a crispetas y algodones y el secular paseo de los domingos.
«Todas las bancas de cemento, junto a los columpios, estaban desocupadas. Un par de policías cruzados de brazos conversaban en el atrio de la iglesia de San Nicolás de Tolentino. A algunos metros, podía verse todavía la luz de una farmacia donde vendían novenas y sufragios»
Título: Tuyo es mi corazón
Autor: Juan José Hoyos (1953)
Editorial: Planeta
Año: 1984
Páginas: 27